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Qué duro ha de ser para el poeta
haber hablado de los ríos
cuando llegue el tiempo en que
los ríos no sirvan para nada,
y cuando los caminos
se llenen de andadores
y ya las cosas del poeta
no sean jamás poesía.
Silvio Rodríguez -1968

Chile: lobos marinos y crisis ambiental





Tres décadas de intensa sobreexplotación y malas prácticas pesqueras han colapsado, amenazando gravemente al 67 por ciento de los recursos marinos de Chile. [1]

La intervención humana, vía la pesquería y extracción de jurel, merluza común y austral, congrio, bacalao, raya, corvina, entre otras, ya ha provocado la pérdida de gran parte de la biomasa [2] de nuestros océanos. Igualmente, la contaminación química y orgánica presente en los mares chilenos, daña irreversiblemente nuestros 4.200 kilómetros de costa, convirtiendo los fondos marinos en cloacas y desiertos submarinos.

Ambas situaciones afectan productiva y socialmente a pescadores, comunidades costeras y pueblos originarios, los que deben competir por los últimos peces en vida, en un mar envenenado y vaciado por la codicia empresarial y la irresponsabilidad gubernamental.

Sorprende por ello que el Ministro de Economía, Pablo Longueira, y el Subsecretario de Pesca, Pablo Galilea, estén preparando un denominado “Plan de Manejo Poblacional del Lobo Marino Común” (Otaria flavescens)[3], como respuesta a la actual crisis ambiental, productiva y social que afecta a más de 70 mil pescadores artesanales y sus familias.

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Salvaguardar el medio ambiente. . . Es un principio rector de todo nuestro trabajo en el apoyo del desarrollo sostenible; es un componente esencial en la erradicación de la pobreza y uno de los cimientos de la paz.
Kofi Annan - 2006

Consumo europeo pone en riesgo reservas mundiales de agua




© Photo : Cégé
El consumo de bienes y materiales en el viejo continente generará riesgos de penuria de agua dulce en diversas regiones del globo, indica “Amigos de la Tierra Europa”. Dicha afirmación, basada en un estudio realizado por la organización ambientalista en conjunto con SERI (Sustainable Europe Research Institute), constituye una señal de alarma destinada a los gobiernos europeos los cuáles deben buscar las medidas adecuadas para disminuir el uso de recursos hídricos en los procesos productivos.

"En un mundo cuyos recursos naturales son limitados, los vínculos entre consumo de agua, crecimiento económico y prosperidad de las sociedades, debe ser puesto en evidencia". En este sentido, "la Unión Europea tiene el deber de comenzar a medir y reducir la utilización de reservas de agua afin de concentrarse en la calidad de vida, en lugar de seguir sobre-consumiendo los recursos naturales”, indica Ariadna Rodrigo, responsable de la campaña por la defensa de los recursos naturales de “Amigos de la Tierra Europa”.

En el viejo continente, el consumo de agua es evaluado en 1.500 litros diarios por persona, situándose detrás de América del Norte (4.350 litros), de Oceanía (2.350 litros) y de Asia (1.600 litros). Respecto al uso, éste es destinado a operaciones de enfriamiento en el sector energético (45 %), a la agricultura (22 %), al agua pública (21 %) y al sector industrial (12 %). “Sin embargo, al considerar el consumo indirecto de las naciones europeas, es decir el agua utilizada en los procesos productivos y en la importación de materias primas, el volumen de agua excede el consumo interior”, agrega la organización. ΗÄ

Costas chilenas: lobos marinos amenazados




El Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) analiza la opción de matar lobos marinos a fin de reducir interferencias con las actividades pesqueras. Así lo indicó a radio Bio-Bio el director regional de dicha institución, Guillermo Rivera, quien afirmó igualmente que se evalúa a “las loberías más relevantes para establecer cuál es el nivel de población actual” y ver si hay “excedentes productivos”. Recordó además que “el lobo marino está incorporado dentro de la nómina de recursos pesqueros, por lo tanto es susceptible de ser explotado tal como los peces y los crustáceos”.

Indicó igualmente que no se necesita una ley particular “para autorizar una captura. Lo que requerimos son datos que nos permitan establecer que hay excedentes productivos que ameriten una captura o bien de otro mecanismo a establecer, que señale que en algún sector hay lobos cebados o que por su edad o comportamiento, ameriten una eliminación con todas las condiciones propias de sanidad que no (genere) sufrimiento”, agrega.

El director de Sernapesca de la Región de Los Lagos indicó que “los pocos (lobos) que hay, siempre producen interferencia, por la conducta, (ya que) el lobo es inteligente. Lo que nos queda es avanzar en esos mecanismos que permitan disminuir el impacto, ahuyentarlos y buscar ese tipo de situaciones, pero datos así concretos" respecto a la población, "si tenemos más o menos (lobos), un dato reciente no tengo a la vista." ΗÄ

Fuente: Ecoceanos-Puerto Montt, Radio Bio-Bio.
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Jardines y parques públicos urbanos: una necesidad no resuelta




© Foto Cégé: Parque Cerro San Cristóbal - Santiago
Los jardines integran la estructura de nuestras ciudades. En el pasado sin embargo fueron asociados exclusivamente al espacio privado de acaudalados propietarios. Los jardines públicos tal como los concebimos en la actualidad, responden a una evolución histórica más reciente, a la necesidad creciente de la población por resolver problemas medioambientales y de salud. Un lugar de encuentro comunitario que asegura la presencia de la naturaleza en el medio urbano.

En la antigüedad formaron parte de residencias y templos de diversas culturas. Aparecen claramente retratados en las tumbas faraónicas y en los patios de las casas griegas y romanas. Durante la edad media, también están presentes en los claustros y en las residencias pertenecientes a la nobleza. Posteriormente, marcados por cambios sociales y cánones estéticos, evolucionan para ganar espacio en las cortes reales y en los hogares de la aristocracia

Biodiversidad al cruce de las ciencias naturales y humanas




De la ciencia ecológica a la ecología política


© Foto: Vanhulst- Lago Colbún (click para agrandar)
La ecología se constituye como ciencia a principios del siglo XIX. En 1866, el científico alemán Ernst Haeckel propone por vez primera el término Oekologie en su libro Generelle Morphologie des Organismen.

Considerada como una rama de la biología, esta ciencia estudia entonces las relaciones de dependencia entre los seres vivos y su medio de vida.

Los años ‘60 sin embargo marcan un cambio de sentido. La ecología adquiere una connotación política e ideológica con un objetivo claro: proteger el medio ambiente. (Se trata de los primeros intentos por vincular sociedad y medio ambiente).

“Silent Spring”, el emblemático y controvertido libro de la escritora Rachel Carson publicado en 1962, contribuye a lanzar el movimiento ecologista en el mundo occidental al situar el tema ambiental en el campo de la política.Varias iniciativas posteriores subrayan la necesidad de incluir variables ambientales en las decisiones políticas (Dorst, 1965; White, 1967, Manifiesto Blueprint for survival, 1972; etc.). Éstas constituyen la base conceptual y empírica de lo que será la primera Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano de 1972, evento que proyecta la problemática socio-ambiental a nivel internacional.A partir de entonces, se inicia una lenta metamorfosis de los problemas ambientales, los cuales se centran en temáticas globales tales como cambio climático, pérdida de biodiversidad y desarrollo sostenible. Estos enfoques integran y a veces esconden, una multitud de materias, de nudos que tejen la relación entre el ser humano y la naturaleza.

La ruralidad en las políticas públicas




© Foto: Cégé - El Monte, Chile (click para agrandar)
La ruralidad se disfruta, se contempla, se respira. Para muchos es una vía de escape, para otros, una realidad cotidiana. Algunos la consideran simplemente como “lo opuesto” a lo urbano. Pocos en cambio se detienen a definirla, a objetivarla, a clasificarla. La realidad rural pareciera ser más bien un fenómeno subjetivo, difícil de delimitar.

Un grupo particular de actores sociales, los gestores de políticas públicas, requiere sin embargo una clara y precisa definición de ruralidad. Ésta debe estar basada en criterios cuantificables y verificables. Dado el carácter de su misión –asignar los recursos públicos de manera inteligente con el objeto de mejorar el bienestar social–, el desafío que ello supone, posee un innegable carácter técnico.

La ruralidad es un fenómeno intrincado y multidimensional de tal complejidad, que a la hora de tomar decisiones, los gestores políticos se ven obligados a reducir la dimensión del fenómeno. Necesitan ser prácticos y hacer uso de modelos que simplifiquen la realidad a un nivel manejable. Deben establecer supuestos, muchas veces omitir variables y consiguientemente, obviar importantes dimensiones rurales difíciles de cuantificar y de valorizar, tales como la belleza paisajística, los derechos consuetudinarios y los entramados culturales. Éstos son excluidos de numerosas discusiones y decisiones políticas.

¿Cuál es el riesgo de obviar lo rural en toda su complejidad? Quizás el lector ya lo sospecha: que a los tomadores de decisiones se les pase la mano en su afán simplificador.

Tren solar recorre rieles europeos





El pasado mes de junio, desde la Estación Central de Amberes (Bélgica), partió rumbo a Amsterdam (Holanda) el primer tren propulsado por energía solar.

50 mil m2 de paneles fotovoltáicos (16 mil paneles en total) dispuestos en el techo del tunel de la línea férrea de alta velocidad, generaron la energía necesaria para mover el ferrocarril desde dicha ciudad belga hasta su destino final.

Proyecto único en Europa, los paneles no sólo proporcionan electricidad para la circulación de los trenes, sino también para la infraestructura anexa (luminaria y calefacción).

El costo total de la obra, correspondiente a 15,7 millones de euros, fue asumido principalmente por la empresa de electricidad verde Enfinity y por Infrabel, gestionario de la red ferroviaria belga.ΗÄ

Fuente: Diario L'Echo

Tendencias: los restos del desarrollo




© Foto: Archivo Huemul
¿Cómo responder a las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras a satisfacer sus propias necesidades? Es la pregunta que nos hacemos desde el momento en que el concepto «desarrollo sustentable» nos interpela.

Éste nos indica que todo plan económico responsable de las consecuencias generadas por el crecimiento a largo plazo, debe considerar cuatro pilares: protección ambiental, justicia social, eficiencia económica y opinión ciudadana en la toma de decisiones. Somos llamados a participar vía consultas públicas, comités de discusión, entre otros.

Pero ¿cómo incidir desde nuestro cotidiano? ¿Cómo “motivar” a quienes toman las decisiones políticas de nuestro legítimo derecho a beneficiarnos del desarrollo?

Desde nuestros hogares, cada decisión de consumo tiene efectos fuera de casa. Ellas movilizan recursos, industria, trabajo. Y abrir la vía a nuevas opciones, es también una forma de participación. Preferir por ejemplo bolsas reutilizables o pilas recargables en lugar de desechables, no son elecciones anodinas. Todas generan consecuencias en el presente y el futuro, en el micro y en el macro espacio.

Uno de los resultados tangibles de nuestras decisiones diarias, lo observamos en el tarro de basura. La generación de restos domiciliarios reflejan nuestro modo de vida. En cuanto consumidores, importantes o modestos, somos todos GRANDES productores de desechos.